Editoriales

BULLYING: la palabra de la Psicologa Sabrina Rosso

“A pocos días del comienzo del ciclo lectivo, y atravesados por noticias terribles sobre el bullying considero de gran importancia hablar y hablarnos al respecto.”

Humillar a alguien no nos hace fuertes, sino más bien nos convierte en una persona carente de valores.

Sin darnos cuenta, vivimos situaciones de la vida cotidiana donde naturalizamos actos de violencia, ya sea física o psíquica , y más aún , no sabemos cómo eso afecta a cada sujeto en particular.

Cada ser humano vive  una historia de la cual nada sabemos, entonces lo que para alguien puede ser un chiste, para otro puede ser una situación muy angustiante .

Creemos, como dice la frase, que hablar es gratis, pero nada en esta vida lo es. Todas las elecciones que hacemos , las cosas que decimos tienen un precio. Es por eso, que si nos tratáramos con más amor y respeto , todo sería distinto, incluso me atrevo a decir que se evitarían muchas situaciones de dolor y tragedia.

Como consecuencia de la velocidad en la que vivimos, creemos que hablar de ciertos temas no hace falta o de nada sirve , ya que nos sentimos exentos de ciertas situaciones.

Si naturalizamos el poder de la palabra y nos sentamos por un momento en el piso con nuestros niños, podremos explicarles cosas pequeñas que a ellos los engrandecerán , por ejemplo, si se burlan de un compañero, no te rías , si hacés una broma desafortunada pedí disculpas, si ves a alguien solo o triste , acercate y preguntale qué le pasa.

Ser distintos nos hace únicos, lo que no sabemos o aún no entendimos es que esto es un privilegio y nunca un motivo de burla.

Poner en palabras el respeto por el otro debería ser una tarea cotidiana , para que nuestros niños , pares , hagamos de este mundo un lugar mejor.

Sentimos que no tenemos tiempo, sin darnos cuenta que ese tiempo se construye y se nutre a partir del otro y si le ponemos una cuota de calidad , se transforma. Esa cuota es hablar, enseñar, transmitir , ponerse en el lugar del otro, entender que el otro simplemente es otro, y yo desde mi lugar debo respetarlo y sobre todo respetar su historia.

“ No te entendía hasta que me puse en tus zapatos “.

Psicologa Sabrina Rosso.

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